Creencias limitantes: ¿qué son y cómo podemos modificarlas?

El poder que la mente tiene sobre nosotros es asombroso. Nuestras ideas conforman el modo en el que nos relacionamos con el mundo y avanzamos en nuestro recorrido vital. Nuestras creencias pueden darnos un empujón hacia cambios positivos en nuestras vidas o, por el contrario, limitarnos y no permitirnos avanzar. Pero ¿qué son las creencias limitantes? ¿Pueden modificarse? ¿Cómo?

Para entender un poco mejor su papel en nuestro día a día, hoy voy a hablaros de ellas.

¿Qué son las creencias limitantes?

Las creencias no son más que una percepción de la realidad que cada uno de nosotros recrea en su mente. Es decir, ideas que simplemente integramos en nuestras mentes y damos por buenas, muy a menudo sin cuestionarlas.

John Ford lo definió muy bien. Dijo: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. En resumen, todo aquello que creemos en nuestro interior, será aquello de lo que nos creamos capaces.

Entonces, ¿qué son las creencias limitantes?

Son aquellas creencias que nos impiden alcanzar todas esas cosas que nos hacen ilusión y condicionan nuestro desarrollo personal. Se trata de creencias que realmente no son ciertas, pero que nuestro cerebro percibe como si lo fueran.

A menudo estas creencias están relacionadas con alguna experiencia que hayamos vivido durante nuestra niñez o que se ha incorporado en nuestra vida a través de una opinión externa, de alguien que es importante para nosotros o posee cierta autoridad.

Muchas veces estas creencias están relacionadas con el miedo (del cuál hablé en mi anterior entrada en el blog. Si no la has leído todavía, puedes recuperarla aquí).

En definitiva, si nosotros creemos que no podemos hacer algo, el cerebro ya nos predispone para esoEso es una creencia limitante. El sentir y creer que eres incapaz de algo, sólo por haber integrado en tu mente ese pensamiento, aunque no sea cierto.

Ejemplos de creencias limitantes

En nuestras vidas, todos hemos experimentado alguna vez el tener que lidiar con una creencia limitante. Ejemplos de ello podrían ser perfectamente:

  • El emprendimiento: Muchos de los coachees a los que he ayudado a emprender, venían a mi con ciertas creencias limitantes muy desarrolladas en su interior. Me decían «quiero hacerlo, pero si emprendo un negocio estoy seguro de que saldrá mal con mi mala suerte» o «no seré capaz de hacerlo».
  • La promoción a un nuevo trabajo: ¿No os ha pasado alguna vez que os han ofrecido una promoción en el trabajo y habéis pensado «no estoy suficientemente preparado para esa responsabilidad» o «cualquiera de mis compañeros lo haría mejor, no sé por qué me lo han ofrecido a mi».
  • La búsqueda de empleo: Cuando nos decimos a nosotros mismos «seguramente habrá mil candidaturas más y no van a tener en cuenta la mía porqué habrá alguien mejor que yo para este puesto» o «es imposible que encuentre trabajo tal y como está la cosa».
  • La búsqueda de pareja: La típica. «Nadie se fijará en mi, no tengo nada que pueda gustar a otra persona».
  • Las nuevas tecnologías: Centenares de veces he escuchado «ya soy mayor para aprender a usarlas, es demasiado difícil para mí».

¿Cómo podemos modificar esas creencias limitantes?

Para eliminar estas creencias limitantes (las que nos dicen “no puedo” y «no soy capaz de») tenemos que pasar por un proceso:

  • Detectar la creencia: sin lugar a dudas el paso más relevante para empezar a cambiar una creencia limitante es ser consciente de cuando ésta aparece. Se trata de identificar cuando estamos usando una creencia limitante y observar cómo actuamos ante ella. Es un proceso complejo, pero no imposible.
  • Intentar cambiar la creencia limitadora por una creencia positiva. Cada vez que detectes una creencia limitante en ti, trata de comprender qué es lo que hay detrás (¿cuándo apareció esa creencia? Fue a causa de un profesor que no creyó en ti, un comentario con mala intención de alguien a quien aprecias…). Juega al abogado del diablo, cuestiona cada creencia limitante e intenta sustituirla por una creencia positiva (por ejemplo, cuando te encuentres ante un reto e identifiques en ti una creencia limitante, repítete a ti mismo justo el contrario: cambia el «no soy capaz de hacerlo» por un «soy plenamente capaz de afrontar este reto»). Finalmente, pregúntate a ti mismo «¿qué es lo mejor que puede pasarme si continúo con esa creencia? ¿qué es lo mejor que puede pasarme si empiezo a creer en la creencia contraria? ¿cómo me voy a sentir en cada uno de los dos lados?». Imagina, por ejemplo, el poder que puede tener en ti el pensamiento de “todo lo hago mal” en tu vida y, por contraste, trata de proyectar cómo cambiaría tu vida si pensaras “hay muchísimas cosas que hago bien”.
  • Consolidar la creencia: Seguramente nunca te has parado a pensar en la gran repercusión que tiene en tu mente y en tus acciones el uso de tu lenguaje. Toda idea cala en ti de un modo u otro en función de cómo la expresas. Por eso es muy importante realizar un profundo trabajo conductual. Para que tus nuevas creencias se consoliden en tu mente, tienes que dedicar tiempo a expresarlas de forma positiva. Créeme, si encuentras el lenguaje adecuado para formular tus nuevas creencias, serás capaz de crear tus nuevas raíces.

El poder de analizar tus creencias limitantes es complejo, pero fascinante. Se trata de un ejercicio diario y conlleva un trabajo constante. Del mismo modo que las creencias condicionan tu vida y la limitan en muchos sentidos, también pueden llevarte a un cambio muy positivo en tu vida si les das la vuelta, que al mismo tiempo se va a ver reflejado en tu entorno.

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