4 hábitos que te ayudaran a transformar tu vida

¿Cuántas veces nos hemos repetido a nosotros mismos «Hoy sí. Hoy empiezo un cambio en mis rutinas y mis hábitos, necesito transformar mi vida»? Y es que, ¿quién no quiere gozar de una vida más sana y equilibrada? ¿Quién no querría sentirse mejor?

Que levante la mano el que no haya dicho alguna vez la noche de fin de año: «Este año sí, voy a inscribirme al gimnasio». 

Ya, pero es que lo suyo es ir…

Seamos sinceros, la mayoría de nosotros empezamos con fuerza, muy decididos y motivados, cuando decidimos marcarnos un objetivo. Dentro de nuestra cabeza va todo sobre ruedas. Hasta que llega la hora de llevar tu plan a la práctica. Entonces, llega el momento y… lo de siempre. Al cabo de pocas semanas (¡o incluso días!), así como quién no quiere la cosa, escondemos en lo más profundo del cajón (ese que usamos menos, no sea ser) esas infinitas listas de buenos propósitos. Si eso ya para el año que viene, ¿verdad? Total…

Reconozcámoslo. La mayoría de nosotros ha vivido esta situación alguna vez en su vida.

¿Pero para qué hacer siempre las mismas listas interminables, si luego las descuidamos, las enterramos?

Os lo voy a poner fácil, por una vez.

Al final, si nos paramos a pensar en ello, lo que todos buscamos en realidad con esos objetivos es tan solo una cosa: estar bien. Sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro alrededor. Así que os voy a facilitar la tarea y voy a reducir vuestra lista a tan solo cuatro puntos que seguro podréis cumplir. Cuatro simples hábitos que te ayudaran a transformar tu vida.

Integradlos en vuestra vida diaria y viviréis mucho mejor.

¡Tomad nota!

1. Agradecimiento

En la vida, ante todo, yo diría que lo más importante de todo es ser conscientes de lo afortunados que somos. Ser agradecidos con las cosas buenas que vivimos cada día. Acostumbramos a pensar que lo que tenemos lo tendremos siempre, y desgraciadamente la vida nos enseña que no siempre es así. Ser conscientes de ello es el primer paso para mostrar gratitud, ante todo, por lo que somos y por lo que tenemos.

Vivir agradecido, evidentemente, no quiere decir obviar que hay malos días, malas épocas e incluso malos años enteros. El ser agradecido no excluye el no sufrir. Simplemente, es la capacidad de reconocer que la vida merece la pena aún todas las dificultades que puedas encontrarte en tu camino.

Así que, si quieres transformar tu vida, antes de cualquier otra cosa, sé agradecido. Por la mañana cuando te levantes o por la noche antes de acostarte, piensa y sé consciente de todo lo bueno que te rodea, ya sean personas, lugares especiales, momentos, proyectos personales… Cualquiera de nosotros tiene algo bueno a lo que aferrarse. No lo dudes. 

2. Inspiración

Todos necesitamos inspiración. Algo que mueva nuestras mentes. Algo que nos apasione. Los beneficios de la inspiración son incontables en nuestro día a día. Si encuentras tu pasión, encuentras tu fuerza.

¿No os ha pasado alguna vez que habéis visto una película y de repente os han entrado unas ganas enormes de hacer algo en lo que antes jamás habríais pensado? O terminar un libro y decir «yo quiero saber más de esto». Escuchar una canción y sentir que era lo que necesitabas en ese preciso instante.

De eso se trata. El buscar algo que te inspire y que te empuje a soñar, a creer y a crecer, es fundamental en nuestras vidas. Puedes encontrar inspiración, como ya hemos dicho, en una película, un libro o una canción, pero en realidad todo a nuestro alrededor puede llevarte a ese punto de decir «Uau» y encenderte la mente, empezar a crear e imaginar. Puede ser un edificio, una fotografía, una conversación con alguien que te aporte una historia de vida increíble. La inspiración tiene muchas caras, así que no dejes de observar a tu alrededor y tomar prestado todo aquello que te emocione para poder crecer y sentirte mejor.

3. Meditación

Cuando hablamos de meditación, seguramente a todos nos viene a la cabeza el típico monje budista, sentado con las piernas cruzadas y los brazos en alto haciendo ese cero con los dedos, con los ojos cerrados y respirando hondo, ¿verdad?. Nada más lejos de la realidad. A ver, me explico. Este tipo de meditación está muy bien, obviamente, no es que tenga nada en contra. Pero cuando me refiero a que hay que meditar para mejorar tu calidad de vida, lo hago en un sentido más abierto. Es decir, para mí el meditar seria el pasar tiempo contigo mismo, el dedicarte tiempo a ti mismo para entenderte mejor. Planteo la meditación como algo que va más allá de sentarse y realizar ejercicios de respiración (aunque evidentemente ayuda muchísimo en ese proceso).

Más allá de sentirte un monje budista y sin necesidad de raparte la cabeza, te va a ayudar mucho el dedicar un rato al día a pensar en ti, en lo que sientes, en lo que eres, en lo que quieres. A tomar consciencia del momento en el que te encuentras, imaginar tus sueños, proyectar en tu mente aquello que querrías ser y a dónde querrías llegar. A mucha gente (por ejemplo, a mi misma), les ayuda mucho también escribir todo lo que les pasa por la cabeza, sus pensamientos más profundos. Es una forma de escucharse, entre muchas otras.

Hazlo como te salga de dentro, pero hazlo. Dedícate un momento cada día a ti mismo y relájate, valora todo aquello que te rodea y sobretodo todo aquello que sientes. Somos material sensible… y no está de más parar un momento y dejar de lado el ritmo frenético en el que estamos acostumbrados a vivir para cuidarnos y mimarnos un poco. Más allá de lo físico, mentalmente. Créeme, es muy importante. Si consigues alcanzar este objetivo, no me cabe ninguna duda de que tu vida va a mejorar en muchos aspectos.

4. Ejercicio

El cuerpo necesita moverse para expresarse. Necesita dinamismo para estar sano. Así que, si quieres transformar tu vida y sentirte mucho mejor contigo mismo, no dejes de añadir algo de ejercicio diario en tu agenda. Y que conste que, cuando me refiero a ejercicio, lo hago en el más amplio significado de esta palabra, así que… ¡no hay excusas que valgan!

Entendemos el ejercicio como cualquier actividad en movimiento, desde realizar algún tipo de deporte (salir a caminar durante un buen rato, correr, ir en bicicleta, nadar o practicar deportes de equipo como el fútbol o el baloncesto), hasta incluso bailar o, por qué no, hacer arreglillos en casa (pintar, montar muebles, etc.). ¡Todo cuenta! Y es que, como decía un sabio: “mens sana in corpore sano”. ¡Claro está!

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Ahora es el momento de dar el primer paso ¿Con ganas de empezar?

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